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Prov. 12:17 El que habla VERDAD declara justicia; Mas el testigo mentiroso, engaño.

Mateo 24:35: EL CIELO Y LA TIERRA pasarán, pero mis palabras no pasarán.

 

El sábado y el día del Señor

 

A. EL SABADO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

En vista de la difundida confusión que existe acerca del sábado, y especialmente en vista del esfuerzo que algunos hacen por demostrar que está en vigor durante esta era, es imperativo que consideremos cuidadosamente las enseñanzas de las Escrituras acerca del sábado.

Obtenemos un mayor grado de claridad cuando consideramos el reposo en relación con diversos períodos de la historia.

En el período que se extiende desde Adán hasta Moisés, está escrito que Dios reposó al final de los seis días de la creación (Gn. 2:2-3 “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. 3Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”; Ex. 20:10-11 “Mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”; He. 4:4 “Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día”). Pero en la Palabra de Dios no hay una orden en el sentido de que el hombre esté obligado a observar, o que haya observado, un reposo antes de la salida de Israel de Egipto.

En el relato de la creación no encontramos el término “sábado”. La obra de la creación había ocupado seis días, y Dios descansó (“cesó”) de sus trabajos en el séptimo. De este modo aparece la distinción entre los seis días de labor y el séptimo de descanso. Esto es válido aun cuando entendamos los seis días de trabajo como períodos de tiempo de 24 horas. El lenguaje es antropomórfico, desde el momento en que Dios no es un obrero que se cansa y necesita descanso. Pero se estableció el modelo para que fuese adoptado y puesto en práctica por el hombre. Ex. 20.11 “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó” afirma que Dios “reposó” (heb. Wayyaunah) el séptimo día, y Ex. 31.17 “Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó” dice que cesó en su trabajo y “retomó aliento” (tomó respiro, del heb. wayyinaufasu). Dios se lo da a Israel como un anillo de boda espiritual Ex. 16:23 “Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová…”, que ellos no lo aceptaron Expresamente se usa un lenguaje fuerte para que el hombre comprenda la necesidad de considerar el sábado como un día en el que debe descansar de sus labores diarias, y ese día dedicarlo a buscar a Dios, presentarse delante de Él y descansar; lo que esperaba Dios, era un pueblo que buscara de Él, al menos un día a la semana, recordemos que la ley fue establecida por causa del pecado del pueblo judío y así este, conforme al mandato de Dios, debían por ley buscarle; el pueblo estaba dedicado a trabajar y trabajar y nada de buscar a Dios. Esto lo habían aprendido en Egipto por causa del cautiverio.

 

El libro de Job revela la vida y la experiencia religiosa de los patriarcas, y aunque se discuten las diversas responsabilidades hacia Dios, no hay referencias a la obligación de observar el sábado, ni ningún otro dia. Por otra parte, se afirma claramente que la institución del reposo, por medio de Moisés, al pueblo de Israel fue el comienzo de la observancia del sábado entre los hombres Ex. 16:29 “Mirad que Jehová os dió el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día”; Neh. 9:14 “Y les ordenaste el día de reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley”; Ez. 20:12 “Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico”, recordemos que Job fue antes de la ley.

De igual modo, por lo que está escrito acerca de la primera imposición del reposo (Ex. 16:1-35), es evidente que el día anterior al primer día de la semana en que se celebró el primer reposo los hijos de Israel hicieron un viaje de muchos kilómetros que quebrantaba el reposo, al ir desde Elim hasta el desierto de Sin. Allí murmuraron contra Jehová, y desde aquel día comenzó la provisión de pan del cielo, el que debía recolectarse seis días a la semana, pero no el séptimo día. En Ex. 16.21–23 “Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía. 22En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. 23Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana” v. 28-30 “28Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? 29Mirad que Jehová os dio el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estese, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. 30Así el pueblo reposó el séptimo día” se hace mención explícita del sábado en relación con la obtención del maná. El sábado aparece aquí como don de Dios (v. 29), destinado al descanso para beneficio del pueblo (v. 30). No era necesario trabajar el sábado (recoger el maná) porque el sexto día se obtenía una doble porción, como regalo de Dios, por buscar de Él.

En el período que se extendió desde Moisés hasta Cristo, el sábado estuvo en vigor por ley. Estaba incluido en la ley Ex. 20:10-11 “Mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”, y la cura divina para su no observancia fue proporcionada asimismo en la ley de las ofrendas. Es importante observar, en esta conexión, que el sábado jamás fue impuesto sobre los gentiles, pero fue peculiarmente una señal entre Jehová e Israel Ex. 31:12-17 “Habló además Jehová a Moisés, diciendo: 13Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. 14Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo. 15Seis días se trabajará, más el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá. 16Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. 17Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó”. Entre los pecados de Israel se destaca especialmente la falta de observancia del reposo y el no haber dado sus reposos a la tierra.

Desgraciadamente, este gran ideal de reposo quedó sin cumplirse en la experiencia de Israel (He. 3.7–4.10) debido a su incredulidad y desobediencia Sal. 95:8–11 “8No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, Como en el día de Masah en el desierto, 9Donde me tentaron vuestros padres, me probaron, y vieron mis obras. 10Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos. 11Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo”. Según estos textos el reposo no era un día, sino, la presencia de Dios, para que el pueblo se gozara al tener a su Dios tan cerca de ellos, una presencia constante. Podríamos decir que desde Moisés hasta Cristo solo Dios y Cristo lo observaron.

No obstante, aunque el reposo en el AT permanece en la esfera de las promesas, en el NT ellas se cumplen. Los creyentes, por fe en Cristo, han entrado en el reposo He. 12.22–24 “Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, 23a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, 24a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”. Él es su paz. A todos los que a él se allegan les concede reposo, reposo que significa alivio, libertad, y satisfacción para el alma Mt. 11:28–30 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Un reposo, el cual los judíos no han podido ni podrán recibir, porque no lo han entendido. Y aunque Dios procuro meterlos en su reposo, ellos desecharon a Cristo Jn. 1:11 “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron quien seria para ellos el reposo, pero, prefirieron el día.

Israel, por lo tanto, conocía el sábado, y seguramente comprendía el mandato de que era necesario recordarlo. En el Decálogo se deja claramente indicado que el sábado pertenece al Señor. Por lo tanto, es en primer lugar su día, y la razón básica por la cual debemos observarlo es que se trata de un día que pertenece a él. Es el día que él ha bendecido y apartado para que sea observado. Este punto no encuentra contradicción en el Decálogo que aparece en Dt. 5:12 “Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado”. En este último pasaje se ordena al pueblo que guarde el sábado en la forma en que el Señor lo ha establecido.

A este respecto, la significación de la legislación sabática puede verse en el severo castigo que se administra al que viola el sábado. Un hombre recogía leña el sábado, acto por el cual una revelación especial de Dios decretó que tenía que ser muerto. Este hombre había ignorado el principio básico del sábado, o sea que ese día pertenecía al Señor, por lo que debía observarse solamente en la forma en que Dios había instituido Nm. 15:32–36 “Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo. 33Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación; 34y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer. 35Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento. 36Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió, como Jehová mandó a Moisés”. Dedicarle ese día a buscar, adorar, exaltar, dar gracias a Dios

Por otra parte, los profetas mencionan las bendiciones que provendrían de una correcta observancia del sábado.

No se trata de un día en el que el hombre puede hacer según su voluntad, sino que debe cumplir la voluntad de Dios. Es Dios, y no el hombre, quien debe determinar cómo debe observarse el sábado. El que reconoce que el día es santo para el Señor obtendrá el verdadero disfrute de sus promesas.

En medio de este período de la ley, Oseas predijo que, como parte de los juicios que iban a caer sobre Israel, iban a cesar sus sábados Os. 2:11 “Haré cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas y sus días de reposo, y todas sus festividades”. Esta profecía se cumplió y fue el castigo de Dios sobre Israel, el reino fue dividido (reino del norte llamado Israel, reino del sur llamado Judá), el reino de Israel fue llevado en cautiverio a Asiria y después fue destruido, estos judíos nunca volvieron a su tierra, en la misericordia de Dios el reino de Judá fue llevado también cautivo, pero Dios se reservó un remanente para El, pero el castigo vino y fue de 70 años, tiempo acumulado por Israel al no cumplir con el día de reposo establecido por Dios (ver profecía de Daniel).

La era anterior continuó hasta la muerte de Cristo, así que su vida terrenal y su ministerio fueron bajo la ley. Por esta razón lo vemos guardando la ley Mt. 5:17 “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir, haciendo una exposición de la ley y aplicación de la ley. Encontrando que la ley del sábado estaba oscurecida por las tradiciones y enseñanzas de hombres, señaló que el reposo había sido dado como un beneficio para el hombre, y que el hombre no tenía que hacer del reposo un sacrificio Mr. 2:27-28 También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. 28Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo”. Un día no puede convertirse en un dios. Nuestro Señor atacó esta práctica de recargar los mandamientos divinos con la tradición humana. Sus observaciones no se dirigían contra la institución del sábado en sí, ni contra las enseñanzas veterotestamentarias. Pero se opuso a los fariseos, que quitaban eficacia a la Palabra de Dios con sus tradiciones. Cristo se identificó como el Señor del día de reposo Mr. 2.28 “Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo”. Con esas palabras no disminuyó la importancia y significación del sábado, ni de manera alguna contravino la legislación veterotestamentaria. Simplemente hizo resaltar la verdadera significación del sábado con respecto al hombre, e indicó que tenía derecho a hablar así dado que él mismo era Señor del día de reposo.

Cristo fue fiel a todo el sistema mosaico, que incluía el reposo, porque ese sistema estaba en vigencia durante su vida terrenal; pero ese hecho obvio no es base para pretender que un cristiano que está bajo la gracia y vive en otra dispensación está obligado a seguir a Cristo en la observancia del séptimo día. Como Señor del día de reposo, Jesús fue a la sinagoga en sábado, como era su costumbre Lc. 4.16 “Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer”. Su observancia del sábado concordaba con la prescripción veterotestamentaria de considerar ese día santo para el Señor.

En su desacuerdo con los fariseos (Mt. 12.1–14; Mr. 2.23–28; Lc. 6.1–11) nuestro Señor hizo ver a los judíos que lo que ellos entendían acerca del cumplimiento de los mandamientos veterotestamentarios estaba completamente equivocado. Habían tratado de hacer más rigurosa la observancia del sábado que lo que Dios había mandado. No estaba prohibido comer el sábado, aun cuando fuera necesario cortar espigas para ello. Tampoco estaba prohibido hacer el bien el sábado. Curar era una obra de misericordia, y aquel que es Señor del sábado es misericordioso (Jn. 5:1–18; Lc. 13:10–17; 14:1–6).

El día de reposo hacia parte de la dispensación  de la ley, después del calvario estamos bajo la dispensación de la gracia, un  pacto nuevo en su sangre.

Comenzando con su propia obra en la creación, Dios decidió santificar, o separar, un séptimo de todo el tiempo. Para Israel estableció el séptimo día como día de reposo; el séptimo año, o año sabático, era el año en que la tierra debía descansar Ex. 23: 10-11 “Seis años sembrarás tu tierra, y recogerás su cosecha; 11mas el séptimo año la dejarás libre, para que coman los pobres de tu pueblo; y de lo que quedare comerán las bestias del campo; así harás con tu viña y con tu olivar”; Lv. 25:2-7 “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra guardará reposo para Jehová. 3Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. 4Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. 5Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás, y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra. 6Mas el descanso de la tierra te dará para comer a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu criado, y a tu extranjero que morare contigo; 7y a tu animal, y a la bestia que hubiere en tu tierra, será todo el fruto de ella para comer”; el año cincuenta fue establecido como año de jubileo en reconocimiento de las siete veces siete años. En diversos detalles, el año sabático y el de jubileo eran tipos proféticos de la edad del reino, que es la séptima y última dispensación y que se caracteriza porque toda la creación disfruta del reposo sabático. Aunque en la era actual el día que ha de celebrarse se ha cambiado del séptimo al primer día de la semana, se ha perpetuado la misma proporción en la división del tiempo: un día de cada siete.

La palabra sabbath significa cesación, o reposo perfecto, de la actividad. Aparte del holocausto continuo y de las fiestas, en ningún modo era día de adoración o servicio.

El sábado nunca ha sido cambiado, pero ha sido dejado a un lado por Dios, porque la nación judía ha sido desechada y Dios volvió su rostro hacia los gentiles Mt. 21:43 “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él

 

B. EL SABADO EN LA ERA ACTUAL DE LA IGLESIA

Después de la resurrección de Cristo no hay evidencias en el Nuevo Testamento en el sentido de que el sábado haya sido observado por los creyentes, ni aun en forma errada. Sin duda, la multitud de cristianos judaizantes observaban el reposo; pero no aparece en la Palabra de Dios nada de ello por escrito. Es el día que pertenece a Cristo. Le pertenece por su resurrección, cuando “fue declarado Hijo de Dios con poder” Ro. 1:4 “Que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos”.  “el primer día de la semana” Mr. 16:2 “Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol”. El culto cristiano es esencialmente una recordación del hecho pascual que sirvió para revelar el triunfo del propósito redentor de Dios. De aquí la nota de gozo y alabanza que predomina. También resultaba apropiado el primer día, ya que traía a la memoria el día inicial de la creación, cuando Dios hizo la luz, Lc. 2:32 Luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel”,  Jn. 1:4: En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”, 3:19: “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas”, 11:9: “Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo”. y el hecho de que el Pentecostés cristiano cayó en domingo. Además, bien puede haber formado parte de la esperanza de los cristianos primitivos el que el retorno de nuestro Señor se produjera en ese su día.

La prueba más antigua relacionada con la observancia cristiana del primer día de la semana se encuentra en 1Co. 16:1–2 “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. 2Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”, pero no hay referencia explícita a la realización de una asamblea. Hch. 20:7 “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche”, es más específico, y probablemente refleja el uso cristiano del calendario judío, bajo el cual el día del Señor comenzaba a la puesta del sol del sábado. Por otra parte, en el NT no encontramos indicio alguno de controversia sobre el sábado. Se observaba el día del Señor, porque satisfacía todos los benéficos propósitos de Dios en la institución del sábado para la humanidad, pero “bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” Ro. 7:6 “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra”.

Del mismo modo, después de la resurrección de Cristo no aparece ninguna orden a judío, gentil o cristiano en el sentido de que deban guardar el sábado, ni se menciona el quebrantamiento del día del reposo en la numerosa lista de pecados posibles Por el contrario, hay advertencias contra la observancia del reposo por parte de quienes son hijos de Dios bajo la gracia. En una ocasión Jesucristo exhorto al pueblo por no ser misericordiosos Mt. 12:5-8 “¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa? 6Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. 7Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; 8porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo”. Esto era la nueva enseñanza del Señor para los judíos y está vigente hasta el día de hoy, hasta que la iglesia sea arrebatada al reino de los cielos. 

Gál. 4:9-10 “Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? 10Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años”, condena la observancia de días, meses, tiempos y años. Normalmente estas observancias tenían el objeto de merecer el favor de Dios por parte de personas que a veces mostraban temor de Dios y otras veces lo olvidaban.

He. 4:1-13 “Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. 2Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. 3Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. 4Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. 5Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. 6Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,  7otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones. 8Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. 9Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. 10Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. 11Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. 12Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 13Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” contempla el sábado como un tipo del reposo (de sus obras) en que el creyente entra cuando recibe la salvación.

Col. 2:16-17 “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, 17todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo”, instruye al hijo de Dios a fin de que no sea juzgado respecto de días de reposo, e infiere que tal actitud hacia el sábado es razonable en vista de todo lo que Cristo ha llegado a ser para la persona que ahora pertenece a la nueva creación Col. 2:10-11 “Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. 11En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo”. En este pasaje se hace referencia en forma muy evidente a los reposos semanales, más que a los reposos extraordinarios a especiales que eran parte de la ley ceremonial.

Ro. 14:5 “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente”. Declara que cuando el creyente está «convencido en su propia mente» estima todos los días iguales, porque lo que más le importa ahora al creyente es la comunión con Cristo y el vivir en Cristo. Esto no implica el descuido de la adoración fiel, sino más bien sugiere que para tal persona todos los días están llenos de devoción a Dios, y todos ellos son una oportunidad para adorar.

Debido al hecho de que en el Nuevo Testamento el sábado jamás se incluye como parte de la vida y el servicio del cristiano, la expresión «reposo cristiano» es errada. En conexión con esto, se puede notar que en lugar del reposo de la ley ahora se ha proporcionado el día del Señor de la nueva creación, que excede en gloria, privilegios y bendiciones al reposo. También cabe anotar que el señor Jesús no dejo un mandamiento como tal, el apóstol Pablo habla de los frutos del espíritu y nada menciona del sábado, así mismo en las demás cartas paulinas o las demás cartas del Nuevo Testamento, no hay mención alguna a observarlo o guardarlo como día importante, pero si se menciona el primer día de la semana, como un día importante, pero Dios lo deja a nuestra voluntad.

 

C. LA RESURRECCION DE CRISTO Y EL PRIMER DIA DE LA SEMANA

El primer día de la semana ha sido celebrado por la iglesia desde la resurrección de Cristo hasta el presente. Este hecho lo prueban los escritos del Nuevo Testamento, los escritos de los primeros padres y la historia de la iglesia. En casi cada siglo ha habido quienes, no comprendiendo el propósito presente de Dios en la nueva creación, han luchado fervientemente por la observancia del reposo en el séptimo día. En la actualidad, los que se especializan en la exigencia de la observancia del séptimo día combinan su llamado con otras doctrinas antibíblicas. Puesto que el creyente, por designación divina, tiene que observar el primer día de la semana bajo la nueva relación de la gracia, se produce cierta confusión cuando este día se ve investido del carácter de las leyes del reposo del séptimo día y se gobierna por ellas. Todas esas enseñanzas ignoran la doctrina neo-testamentaria de la nueva creación. El día que se asocia con el Señor Jesucristo. La expresión ocurre sólo una vez en el N.T., en Ap. 1:10 “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta”. El adjetivo kyriakos traducido del Señor indica posesión y quiere decir que pertenece al Señor, a Cristo. Denota un día consagrado al Señor (Como por ejemplo la cena del Señor en 1Co. 11:20 “Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor”). La forma de su expresión hace una distinción entre el profético día del Señor 1Co. 5:5 “El tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”; 2Co. 1:14 “Como también en parte habéis entendido que somos vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra, para el día del Señor Jesús” y el primer día de la semana en el cual Cristo resucitó. El énfasis del evangelio en el primer día de la semana como el día de la resurrección acentúa la diferencia. En ese día el Cristo resucitado apareció repetidamente a sus discípulos y personas convertidas por El cómo María Jn. 20:1 “El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.”  Entre otros pasajes que más adelante vamos estudiar en detalle. El domingo es una institución cristiana y debe ser distinguido claramente del sábado. Tampoco las instrucciones del día sábado del A.T. fueron transferidas al día del Señor en la forma de un sábado cristiano. El día sábado estaba relacionado con la antigua creación (Éx. 20:8-11 “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”; 31:12-17 “Habló además Jehová a Moisés, diciendo: 13Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. 14Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo. 15Seis días se trabajará, más el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá. 16Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. 17Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó”; He. 4:4 “Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día”), en cambio el día del Señor (Jesús) conmemora la nueva creación en Jesucristo. No se demandó a los creyentes gentiles observar detalles del día sábado Hch. 15:28, 29 “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: 29que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien”.

Algunos creyentes judíos siguieron observando el sábado y otros festivales judíos, mientras que otros miembros de la iglesia primitiva no hicieron diferencia entre día y día Ro. 14:5, 6 “No hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. 6El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios”, sino que se mantenía que era un asunto de libertad (Ro. 14:1, “Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones” v. 5), siempre y cuando se entendiese que guardar días especiales no era necesario para la salvación hacia parte del antiguo pacto Gál. 4:9-11 “Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? 10Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. 11Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros”; Col. 2:16, 17 “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, 17todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo”.

 

D. LA NUEVA CREACION

El Nuevo Testamento revela que el propósito de Dios en la actual dispensación no prevista es el llamamiento de la iglesia (Hch. 15:13-21 “Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. 14Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. 15Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: 16Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, 17Para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, 18Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos. 19Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, 20sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre. 21Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo” Dios por el Espíritu Santo nos enseña, que ahora en la nueva creación no será necesario que se enseñe de Moisés sino de Cristo, no del sábado, sino de la gracia, que es en Cristo), y esta multitud redimida es la nueva creación, un pueblo celestial. Aunque se indica que las maravillosas perfecciones y glorias serán completadas para esta compañía como un todo (Ef. 5:25-27 “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”), también se revela que ellos individualmente son los objetos de las mayores empresas y transformaciones divinas. De igual modo, como este cuerpo está orgánicamente relacionado con Cristo 1 Co. 12:12 “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo”, así el creyente individual está vitalmente unido al Señor 1 Co. 6:17 “Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él”; Ro. 6:5 “Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección”; 1 Co. 12:13 “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”.

Acerca del creyente individual, la Biblia enseña que: 1) en cuanto al pecado, cada uno de los de esta compañía ha sido limpiado, perdonado y justificado; 2) en cuanto a sus posesiones, a cada uno se le ha dado el Espíritu que mora en ellos, el don de Dios que es vida eterna, ha llegado a ser heredero legal de Dios y coheredero con Cristo; 3) en cuanto a posición, cada uno ha sido hecho justicia de Dios, por la cual es aceptado en el Amado para siempre 2 Co. 5:21 “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”; Ef. 1:6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”, miembro del cuerpo místico de Cristo, parte de su gloriosa esposa, participe vivo de la nueva creación de la que Cristo es cabeza federal. Leemos: 2Co. 5:17-18 “Si alguno está en Cristo, nueva criatura [creación] es; las cosas viejas [en cuanto a posición, no experiencia] pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto [cosas posicionales] proviene de Dios”, con Ga. 6:15 “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación”; Ef. 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras…”; 4:24 “Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”).

Pedro, escribiendo acerca de esta compañía de creyentes, afirma: “Mas vosotros sois linaje escogido…” 1 P. 2:9, lo que significa que son una raza de nacimiento celestial, de una nacionalidad distinta, simiente o calidad que ha sido directamente creada por el poder de Dios. Engendró una raza que participó de su propia vida humana y de sus imperfecciones, así Cristo, el segundo Adán, ahora está engendrando por el Espíritu una nueva raza que participa de su vida y perfección eternas 1Co. 15:45 “Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante [queda vida]”.

Habiendo participado de la vida resucitada de Cristo, y estando en Cristo, se dice que el creyente ya ha sido resucitado Ro. 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”; Col. 2:12 “en el cual fuisteis también resucitados con él…”, v. 13 “y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él…”; 3:1-2 “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Sin embargo, en cuanto al cuerpo, el creyente aún está por recibir un cuerpo glorioso como el cuerpo resucitado de Cristo 1Co. 15:43 “Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Confirmando esto, también leemos que cuando Cristo apareció en los cielos inmediatamente después de su resurrección, él era como las primicias, implicando que toda la compañía de los que le sigan será semejante a Él 1Jn. 3:2 “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es”, aun en lo que se refiere a sus cuerpos glorificados.

La nueva creación, que comenzó con la resurrección de Cristo y consiste de una compañía de naciones de nuevo, celestiales que están en Cristo, se presenta en todas partes de la Palabra de Dios en contraste con la antigua creación, y se dice que de esa antigua y arruinada creación fue salvado y libertado el creyente.

En cuanto al sábado, o día del reposo, fue instituido para celebrar la antigua creación Ex. 20:10-11 “Mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”; así que el día del Señor conmemora la nueva creación. Del mismo modo, en su aplicación el reposo estaba limitado a Israel, el pueblo terrenal de Dios; así, el día del Señor está limitado en su aplicación a la iglesia como pueblo celestial de Dios.

 

E. EL DIA DEL SEÑOR

Además del hecho de que el día del reposo en ninguna parte se impone a los hijos de Dios bajo la gracia, hay abundantes razones para que se observe el primer día de la Semana, ósea nuestro domingo.

1. Estaba profetizado que se instituiría un nuevo día bajo la gracia. Según Salmo 118:22-24 “La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. 23De parte de Jehová es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos. 24Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él”, Cristo llegó a ser la Piedra desechada por Israel, los «edificadores», cuando fue crucificado; pero por su resurrección fue hecho cabeza del ángulo. Esta cosa maravillosa es de Dios, y el día de su cumplimiento fue designado divinamente coma día de regocijo y alegría. En conformidad con esto, el saludo de Cristo el día de la resurrección fue «Salve» Mt. 28:9 “He aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas…adoraron”, que más literalmente sería «regocijaos», y siendo el «día que instituyó Jehová» Sal. 118:24, Versión Moderna, se denomina con toda justicia «El día del Señor», que es el significado de la palabra domingo.

También se profetizó en el Antiguo Testamento que el Día del Señor cambiaría a domingo. Lv. 23:10-12 “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo (esto es Domingo) la mecerá. Y el día que ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová” El macho cabrío que se ofrecería el domingo simboliza al Cordero de Dios, es decir nuestro Señor Jesucristo. Una ofrenda ardiente constituye el actual servicio de adoración. Asimismo, “la primicia de los primeros frutos” se refiere a Jesús, quien es la primicia de los primeros frutos de la resurrección según lo escrito en 1Co. 15:20: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” Igualmente, nuestro Señor, el Cordero de Dios, resucitó al amanecer del domingo para volverse la primicia de los primeros frutos de resurrección, y por eso el Día del Señor se cambió a domingo, que constituye el día de la resurrección del Señor.
2. Varios sucesos señalan la observancia del primer día:

a) En ese día resucitó Jesús de entre los muertos Mt. 28:1, 5-6 “Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro v. 5-6 Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor”.

b) En ese día se reunió con los discípulos en la nueva comunión Jn. 20:19 “Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros”.

c) En ese día les dio instrucciones Lc. 24:13-45.

d) En ese día ascendió a los cielos como las «primicias» a gavilla mecida Lv. 23:10-12 “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. 11Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá. 12Y el día que ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová”; Jn. 20:17 “Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”; 1Co. 15:20 “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho”, v. 23 “Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida”.

e) En ese día sopló sobre ellos Jn. 20:19 “Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana…vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros”, v. 22 “Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo”.

f) En ese día el Espíritu Santo descendió del cielo Hch. 2:1-4 “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos”. (Describe la fiesta del quincuagésimo (50) día después de la Pascua (Domingo de Resurrección) y que pone término al tiempo pascual.

g) En ese día los creyentes se reunieron para el partimiento del pan, tomando el ejemplo de Jesús Lc. 24:35 “Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan. Hch. 20:7 “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche”. 

h) En ese día debían apartar la ofrenda según Dios les hubiera prosperado (1 Co. 16:2 “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”).

i) En ese día Cristo le apareció a Juan en Patmos (Ap. 1:10 “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta”).

j) El poder de la muerte y el del infierno fueron rotos Ap. 1:18 “Y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”. 

k) Fue dado el encargo de predicar el evangelio a las naciones Jn. 20:21 “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío

3. El octavo día fue el día de la circuncisión. El rito de la circuncisión, celebrado en el octavo día, tipificaba la separación del creyente de la carne y del viejo orden por la muerte de Cristo Col. 2:11 “En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo”, y en el séptimo día se termina la semana, dando inicio a otra el día siguiente, ósea, el primer día de la semana, es simbólico de un nuevo comienzo.

4. El nuevo día es de gracia. Al final de una semana de trabajo se concedía un día de reposo al pueblo que estaba vinculado con Dios por las obras de la ley; mientras que para el pueblo que está bajo la gracia, cuyas obras están consumadas en Cristo, se señala un día de adoración que, por ser el primer día, precede a todos los días de trabajo. Hoy podemos decir, lo primero es para el Señor (el primer día de la semana) la primicia para Dios; no lo último (el sábado). El creyente vive y sirve durante los seis días siguientes sobre la base de la bendición del primer día. El día de reposo pertenece a un pueblo que está relacionado con Dios por las obras que tenían que ser cumplidas antes del reposo; el día de adoración y servicio incesante corresponde a un pueblo que está relacionado con Dios por la obra consumada de Cristo. El séptimo día se caracterizaba por una ley intransigente; el primer día se caracteriza por la gratitud y la libertad que corresponden a la gracia. El séptimo día se observaba con la esperanza de que por él uno pudiera ser aceptable ante los ojos de Dios; el primer día se observa con la seguridad de que uno ya ha sido aceptado por Dios. La observancia del séptimo día era obra de la carne; la observancia del primer día es obra del Espíritu que mora en el creyente.

5. El nuevo día ha sido bendecido por Dios. A través de esta dispensación los creyentes son más llenos del Espíritu y más devotos, y a quienes la voluntad de Dios ha sido claramente revelada, han guardado el día del Señor sin ningún sentimiento de responsabilidad hacia la observancia del séptimo día. Es razonable suponer que si hubiesen sido culpables de quebrantar el día del reposo, hubiesen recibido convicción de pecado al respecto.

6. El nuevo día ha sido entregado al creyente individual. No ha sido entregado a los inconversos. Es ciertamente motivo de confusión para el inconverso darle lugar para que suponga que será más aceptable a Dios si guarda un día; porque sin la salvación que hay en Cristo todos los hombres están completa e igualmente perdidos. Para beneficio de todos se ha establecido un día de reposo por razones sociales y de salud; pero los no regenerados debieran comprender que la observancia de ese día no les añade ningún mérito ante los ojos de Dios.

No ha sido entregada a la iglesia como un cuerpo. La responsabilidad de la observancia del primer día necesariamente ha sido entregada al creyente como individuo solamente, y no a la iglesia como un todo; el modo de su celebración por el individuo se sugiere en dos dichos de Jesús en la mañana de la resurrección: «Regocijaos» («Salve» en la Biblia Reina Valera) e «Id y decid». Esto pide una actividad incesante en toda forma de adoración y servicio; tal actividad contrasta con el reposo del séptimo día.

7. No se da ningún mandamiento en el sentido de observar el primer día. Puesto que es toda de gracia, no se impone un requerimiento escrito para la observancia del día del Señor, ni se prescribe la forma de su observancia. Por esta sabia provisión, a nadie se estimula a que guarde el día como un puro deber. Debe ser observado de corazón. Israel estaba delante de Dios como un niño inmaduro que está bajo tutores y curadores y tiene necesidad de los mandamientos que se dan a un niño (Ga. 4:1-11); la iglesia está delante de Dios como hijo adulto. La vida del creyente bajo la gracia es claramente definida, pero es presentada solamente como ruego de Dios con la esperanza de que todo será hecho voluntariamente Ro. 12:1, 2 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”; Ef. 4:1-3 “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”. Hay pocas dudas en cuanto a la forma en que un creyente bien instruido, lleno del Espíritu (y la Escritura da por concedido que el cristiano normal es así), actuará en el día que conmemora la resurrección de Cristo y la nueva creación. Si el hijo de Dios no está rendido a Dios, ninguna observancia obligatoria corregirá su carnal corazón, ni sería esa observancia agradable a Dios. El problema entre Dios y el cristiano carnal no es de acciones externas, sino de una vida rendida.

8. El modo de observancia del día del Señor puede ser extendida a los demás días. Cristo no era devoto a su Padre en un día más que en otros. El reposo del séptimo día no podía ser extendido a todos los días por igual. Pero, aunque el creyente tenga más tiempo y libertad el primer día de la semana, su adoración, gozo y servicio que caracterizan la observancia del día del Señor podría ser su experiencia cotidiana (Ro. 14:5 “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente”).

 

 

F. EL SABADO EN LA ERA VENIDERA

En plena armonía con la doctrina del Nuevo Testamento de que el nuevo día del Señor está relacionado solamente con la iglesia, se profetiza que el día del reposo será reinstituido, sucediendo al día del Señor, inmediatamente después de completado el llamamiento de la iglesia y después de haber sido retirada ésta del mundo. Creemos que en el reino milenial de Cristo, el día de reposo o Shabbat vuelva a ser una realidad, esto como instrucción o enseñanza, para los judíos y el resto de la humanidad salva, pero su forma de observancia será diferente, porque se hará de verdad, de todo corazón para la gloria de Dios, como en la época de Moisés o incluso mejor. La profecía lo anuncia en forma especial, que el sábado es una característica vital de la edad del reino venidero Is. 66:23 “Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová”; Ez. 46:1 “Así ha dicho Jehová el Señor: La puerta del atrio interior que mira al oriente estará cerrada los seis días de trabajo, y el día de reposo se abrirá; se abrirá también el día de la luna nueva”.

 

G. TESTIMONIOS HISTÓRICOS.

Comprobemos también cómo es que la misma historia nos da testimonio y comprueba sobre la celebración e importancia no del día sábado, sino del día Domingo:

Año 70-100 "Reúnanse el día del Señor, partan el Pan y celebren la acción de gracias" (La Didaké de los Apóstoles que es: La enseñanza del Señor por medio de los doce apóstoles a los gentiles).

Año 110 San Ignacio de Antioquía escribe: "Si los que se habían criado en el antiguo orden de cosas vinieron a una nueva esperanza, no guardando ya el sábado, sino viviendo según el día del Señor(Domingo), día en el que surgió nuestra vida por medio de él y de su muerte...

Año 225 "Si se nos opone, que estamos acostumbrados a observar ciertos días, como por ejemplo, el día del Señor, primero de la semana…" (Orígenes).

Año 300 Pedro, un obispo de Alejandría, dice:

"Guardaremos el día del Señor, como día de regocijo, por causa de aquel que resucitó en ese día".

Otros hijos de Dios que guardaron el primer dia de la semana:

Año 200 -Tertuliano en África.

Año 210 - Escipion el África.

Año 250 -Cipriano de Cartago,

Año 270 -Anatolio en Laodicea,

Año 324 –Eusebio,

 

NOTAS FINALES

- Los 10 mandamientos es solo un resumen de la ley, es parte del decálogo, y este no es la parte más importante de la ley de Dios, lo más importante es lo que Jesús dijo: Mt. 22:36-40 “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38Este es el primero y grande mandamiento. 39Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”.

- El Apóstol Pablo era nuestro Apóstol, siendo nosotros gentiles, y no obstante dijo que todo lo que era provechoso él lo enseñaba y que había anunciado todo el consejo de Dios, y sin embargo, nada enseño de guardar el sábado-Hch. 20:20,27 “Y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas” v. 27 “Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios”.
- La Iglesia primitiva se reunía domingo. No fue instituido por Constantino, ni por el papa, como dicen los sabatistas, Constantino solo lo oficializo. Ya Cristo y sus apóstoles lo habían establecido hace más de 200 años atrás.
- No estamos ligados a un lugar o un tiempo determinados para adorar a Dios, y esto lo dijo Jesucristo-Juan 4.21-24 “Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.

- Como podemos ver, desafortunadamente hay muchas sectas que se quedaron como atrapadas en el antiguo testamento Gal 3:23-29 “Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 24De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. 25Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, 26pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. 28Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”.