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DECLARACIÓN DOCTRINAL

La Biblia: Creemos que la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento) es la Palabra inspirada por Dios y es nuestra única regla de fe, doctrina y conducta, superior a la razón y a la conciencia. (2 P. 1:21; 2 Tm. 3:16-17).

Dios: El único y verdadero Dios se ha revelado como el "YO SOY" que existe eternamente por sí mismo. Ex. 3:14. Pero en esta unidad esencial hay distinción de personas, a saber: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dt. 6:4, Mr. 12:29, Is. 43:10-11, Mt. 28:19. Dios es Espíritu infinito, eterno e inescrutable en su ser, sabiduría, poder, santidad, justicia, bondad y verdad.

La Trinidad: Creemos que hay un solo Dios, quien existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nunca son idénticos en cuanto a persona, ni confundidos en cuanto a relación ni en cuanto a Deidad, ni divididos, ni opuestos en cuanto a la colaboración. (Mt. 3:16-17, 28:19).

El Padre: Creemos que Dios el Padre es eterno, omnisciente, omnipotente. Dios es absolutamente santo, recto y justo. Su amor y misericordia fueron manifestados en la muerte expiatoria de Su único Hijo Jesucristo en el Calvario.

El Hijo: Creemos en la Deidad de Jesucristo, su nacimiento virginal, su vida sin pecado, sus milagros, sus sufrimientos vicarios, su muerte redentora, su resurrección corporal, su ascensión a la diestra de Dios Padre y su regreso corporal en poder y gloria por su iglesia y como juez de los incrédulos. (1 Tm. 3:16). Reconocemos el Señorío de Jesucristo sobre todas las cosas en el cielo, la tierra y debajo de la tierra; (Fil. 2:9-10).

Divinidad De Jesucristo: Creemos que Jesucristo es la segunda persona de la Trinidad y es hombre, que nunca pecó. En Él habita toda la plenitud de la Divinidad, porque es Dios y no tan sólo un profeta o maestro que enseñó una nueva filosofía o religión. Jn.1:1, Col.1:16, He. 7:26, 1 Co. 15:3.

El Espíritu Santo: Creemos que el Espíritu Santo es una las personas de la Deidad que convence al mundo de pecado, justicia y juicio Jn. 16:8-11 . Es el agente sobrenatural de Dios en la regeneración de los perdidos. Mora dentro de todos los creyentes, sellándolos dentro del Cuerpo de Cristo hasta el día de la redención Jn. 14:16. Es el maestro divino que guía a los creyentes a toda la verdad e imparte como El quiere los dones, como dice 1 Co. 12:4-11, 1 Co. 2:10-13, Ef. 4:30.

El Hombre: Creemos que el hombre fue creado originalmente a la imagen y semejanza de Dios (justicia y santidad), pero que cayó y vive en un estado de muerte espiritual (Adán y Eva) y este estado paso a toda la raza humana, y esta, está separada de Dios por el pecado. Por tanto, creemos que ningún hombre puede reconciliarse a sí mismo con Dios y ganar la entrada a su Reino. Sólo hasta que haya nacido de nuevo por el Espíritu Santo y acepte la muerte redentora de Cristo por él en el calvario y se reconcilie con Dios para vida eterna. (Ro. 3:23-25; Ef. 2:1-2).

La Salvación: Creemos que la salvación es un don de Dios recibido solamente por la gracia, y no por las obras meritorias o religiosas del hombre, que se obtiene por medio del arrepentimiento y de la fe en la gracia de Dios, en la obra perfecta y completa de el Señor Jesucristo. Creemos que esta fe se manifiesta en conducta y palabras, en obediencia a los preceptos de Dios. (Ef. 2:8-9; Ro. 5:1-2).

Bautismo En Agua: este es por inmersión, en el nombre del Padre, del Jijo y del Espiritu Santo; como un tipo de la muerte y resurrección del creyente, y como una manifestación de fe y obediencia a la ordenanza del Señor Jesucristo, (Mt. 28:19). No creemos que el Bautismo tenga algún poder salvador o regenerador, sino como "la aspiración de una buena conciencia hacia Dios"; (1 P. 3:21; Ro. 6:3-4).

Bautismo En El Espíritu Santo: Es como una experiencia posterior y separada de la salvación, cuya manifestación es el hablar en lenguas; el cual es necesario para manifestar una vida de poder, y en la misma manifestar los dones del Espíritu y hacer las obras de Dios en la tierra (Lc. 3:16; Hch 1:8; Hch. 2:4).

La Iglesia: Creemos que la Iglesia está compuesta por todos aquellos que invocan el nombre del Señor Jesucristo y viven una vida separada del pecado. La Iglesia es un organismo espiritual instituido por el mismo Jesús, y como tal, es su representante en la tierra. Sus miembros tienen la sagrada responsabilidad de trabajar, contribuir y orar para su continuo crecimiento. La iglesia tiene el derecho divino de expulsar miembros que se constituyen en una amenaza para la salud de la misma. (Ef. 1:22,23; Hch. 2:41,42; Mt. 16:18,19; 18:15-20).

La Santa Cena: Creemos en la práctica continua de la Santa Cena, como un recordatorio de la muerte del señor Jesús y como una experiencia viva y actual con El y debe ser tomada por los creyentes bautizados; es una conmemoración del sufrimiento y de la muerte de nuestro Señor Jesucristo y debe practicarse «hasta que Él vuelva». Se utilizan como elementos, el pan sin levadura y el jugo de la vid, símbolos que expresen nuestra participación de la naturaleza Divina del Señor Jesucristo. (Jn. 6:53-56, Mt. 26:26-29; 1 Co. 11:23-34).

La Santidad: Creemos que la Biblia enseña una vida de santidad «sin la cual nadie verá al Señor». La santificación es la voluntad de Dios para cada creyente y se debe buscar con sinceridad, caminando en obediencia al Señor la cual se lograra de una manera progresiva. El fruto que leemos en Gálatas 5:22-23 es la evidencia verdadera de la sumisión constante del cristiano al señorío de Jesucristo. (Gal. 2:20; Jn. 17:17; 1 Co. 6:11; 1 Ts. 5:23,24).
Creemos que para agradar a Dios y ser sus testigos en la tierra, el creyente nacido de nuevo debe vivir una vida de separación del mundo y sus prácticas pecaminosas. Todo lo que tenga apariencia de pecado debe ser evitado como un testimonio a los creyentes que somos el pueblo escogido de Dios. (1 P. 2:9; Mt. 5:16; 1 Jn 2:15-17; 2 Tm. 2:19-21; 1 Ts. 5:22; Stgo. 4:4,5;). Por lo tanto, no aceptamos que los ministros y miembros de la iglesia sean miembros activos de asociaciones secretas, y doctrinas de error. (Ef 5:8-13).

Diezmos y ofrendas: Reconocemos como un deber y un privilegio de los cristianos, en uso de su libertad y como fieles mayordomos de Cristo, poder contribuir para el sostenimiento de la Obra del Señor con sus ofrendas y primicias, así como con el pago de los diezmos de diezmos y teniendo en cuenta el sostenimiento pastoral. (Mal. 2:10, 2 Co. 9:5-14).

Sanidad Divina: Creemos que Cristo hizo provisión para la sanidad física y la liberación en su obra expiatoria la cual se recibe por fe. El orar por los enfermos e imponerles manos a los oprimidos es una orden que debe ser acatada por la Iglesia del Señor. (Is. 53:4-5; 1 P. 2:24-25; Stgo. 5:14-15).

Los Ministerios: Creemos que los cinco ministerios de Ef 4:11, (Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros) están activos hoy en día en la Iglesia y son básicos y fundamentales para el buen funcionamiento y crecimiento del Cuerpo del Señor Jesucristo; (Ef. 2:20; 4:11; 1 Co.12:28).

Evangelismo: Creemos que la misión de la Iglesia es la evangelización local, nacional e internacional, de acuerdo al mandamiento del Señor Jesucristo; (Mt. 28:19-20; Hch. 1:8).

El Matrimonio: El Pacto Matrimonial- Creemos en la santidad del Matrimonio instituido por Dios para la preservación de la raza humana, como lo declara Gn. 2:24. El único matrimonio endosado por las Sagradas Escrituras y practicado por este ministerio es la unión entre un hombre y una mujer. Será administrado por un ministro ordenado, según los principios doctrinales, y cumpliendo los preceptos de ley. (He. 13:4, Ef. 5:25-33, 1 Co. 7:1-5).
Creemos que la familia es la base fundamental de la sociedad y de la Iglesia; (Gn. 2:21-24; Ef. 5:21-33).

La Alabanza: Creemos en adorar, alabar al Señor en espíritu y en verdad, por medio de las manifestaciones sugeridas y aprobadas por la Palabra de Dios; (Jn. 4:23-24; Fil. 3:3; Sal. 150).

El Arrebatamiento De La Iglesia: Es la resurrección de los que han muerto en Cristo y su traslación, juntamente con aquellos que hayan quedado hasta la venida del Señor, es decir su iglesia fiel. Es temeridad fijar alguna fecha para la venida del Señor ya sea con base en visiones, profecías o análisis personales. Mt. 24:36, Hch. 1:6-7, 2 Ts. 2:1-4. Asimismo creemos que la iglesia no pasará por La Gran Tribulación. 1 Ts. 4:16-17, 1 Co. 15:52, Ro. 8:23.

La Segunda Venida: Creemos en la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo en forma corporal y visible, en la resurrección de los muertos, en el establecimiento de su reino milenial, en el juicio final para todos los hombres; y en los cielos nuevos y tierra nueva, donde moraremos eternamente con Dios. (1 Ts. 4:13-17; Hch. 1:11; Ap. 21:1-4).

El Cielo: Creemos que el cielo es la esperanza y el hogar eterno de todos los que han creído en Jesucristo y han sido salvos en él.

La Eternidad: Creemos que los creyentes que son santificados en la sangre de Jesús, al morir en el Señor, ellos van inmediatamente a un lugar del cielo llamado el Paraíso, y de allí al cielo y después cielos y tierras nuevas por toda la eternidad; pero los pecadores que mueren después de haber rechazado a Jesucristo como Señor y Salvador (el pecado más grande del hombre) van a un lugar llamado Infierno, donde son atormentados hasta el día de la segunda resurrección para ir al juicio final y después la condenación eterna en el infierno. (Fil. 1:20-23; Ro. 14:7-9; Mt. 23:33; Ap. 20:13).

El Cuerpo De Cristo: En consecuencia, trabajamos con todas las denominaciones de la Iglesia de Cristo inspirada por el amor entre hermanos en Jesucristo y la unidad en el Espíritu. En nuestra condición de cristianos rechazamos a los «falsos apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros» cuyas enseñanzas son contrarias a esta declaración doctrinal, negando la divinidad de Jesucristo.

El Gobierno Humano: Reconocemos que el gobierno humano es una Institución puesta por Dios, para la preservación del orden, paz, seguridad y bienestar y lo reconocemos sin venerar, los símbolos patrios del mismo; (Ro. 13:1-6; 1 P. 2:13-14).

Presentación de Niños: la Presentación de niños al Señor (no bautismo de infantes) como un acto de fe del pacto de los padres, y como una identificación pública del niño con la iglesia y como un acto público, como donde la iglesia ora por el infante y sus padres se comprometen a cuida del mismo y que darán cuenta al Señor. (Mt. 19:13-14, 1 Co.7:14).

Satanás: Creemos que Satanás es el autor del pecado. Creemos que Cristo lo juzgó, lo derrotó en la cruz y que será castigado eternamente

Desaprobación De Doctrinas Erróneas: Se desaprueba todo credo herético, por la confusión y división que causa en el pueblo del Señor. Entre los cuales están los Testigos de Jehová; La Luz del Mundo, el Mormonismo, el Espiritismo, la Ciencia Cristiana y el Adventismo, así como todos los credos que se opongan a la sana doctrina. 2 P. 2:1, Gá. 5:20, Tit. 2:1, 3:10, 2 Jn. 10-11.